Cuando trabajamos con maderas, una de las prácticas más frecuentes es utilizar barnices o lacas para su acabado. Estos productos ayudan a conservar su belleza, facilitan su limpieza y las otorgan un brillo adicional. Sin embargo, en ocasiones los barnices pueden perder calidad, blanqueándose, y a veces también convertirse en un impedimento cuando lo que queremos es renovar un complemento, o simplemente cambiarlos de color.

 

Los barnices se emplean sobre todo para recubrir aquellas piezas de madera que se encuentran en el exterior, expuestas a las inclemencias climáticas y la luz solar. Asimismo, el barniz también puede utilizarse para mejorar la apariencia estética de aquellas maderas envejecidas que han perdido color y tienen una textura rugosa poco agradable.

 

Para decorar la madera del barril podrá barnizar con tinte o barniz tinte. Esta última es la mejor opción, porque a la vez protege la madera expuesta a la intemperie, deja al descubierto el veteado de la madera.

 

El barnizado es una terminación o acabado de la madera que nos permite obtener interesantes resultados en cualquier trabajo de carpintería. Es muy importante elegir bien el tipo de barniz que se quiere utilizar y, por supuesto, conocer el tipo de superficie sobre el que se va a aplicar y el estado de la misma. Dependiendo de estos factores, habrá que seguir unos pasos u otros.